Los sistemas de refrigeración líquida integrados han tocado techo en su diseño convencional de motor y rotor, lo que ha llevado a Enermax a presentar en Taipéi su revolucionario prototipo PFA (Pump-Free AIO). Este circuito cerrado elimina por completo la bomba física del bloque, un componente propenso a sufrir fallos mecánicos y ruidos de cavitación con el paso de los meses, sustituyéndola por un principio de termofísica pura aplicado al refrigerante.
A nivel de bajo nivel, el secreto radica en el uso del fluido sintético Daikin DAISAVE SF-49, un compuesto químico diseñado para entrar en ebullición y evaporarse exactamente al alcanzar los 49 °C.
Cuando el procesador se calienta bajo carga, el líquido absorbe el impacto térmico en la base de cobre, se transforma en vapor instantáneamente y utiliza la propia presión termodinámica generada para autopropulsarse a través de los tubos hacia el radiador de 360 milímetros.
Una vez allí, el aire de los ventiladores condensa el gas devolviéndolo a estado líquido para descender de nuevo hacia el bloque del socket. El fabricante afirma que este bucle pasivo de circulación autónoma es capaz de gestionar cargas térmicas brutales de hasta 900 W de TDP sin un solo elemento móvil en el bloque, lo que abre un debate técnico obligatorio en la sección de refrigeración del foro sobre la longevidad de los componentes y la estabilidad de las presiones internas.